Inmunoterapia contra el cáncer: cómo funciona y quién puede recibirla

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, una de las primeras preguntas que surgen es: ¿qué tratamientos existen y cuál es el más adecuado para mi caso?

Durante las últimas décadas, el tratamiento del cáncer ha evolucionado de manera importante. Además de la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia, actualmente existen tratamientos que buscan aprovechar las propias defensas del organismo para combatir las células cancerosas.

Uno de ellos es la inmunoterapia contra el cáncer.

La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que ayuda al sistema inmunitario a reconocer, atacar o controlar las células cancerosas. El Instituto Nacional del Cáncer explica que el sistema inmunitario normalmente puede identificar y destruir células anormales, pero las células cancerosas pueden desarrollar mecanismos para evitar esta respuesta. La inmunoterapia busca ayudar a superar algunos de esos mecanismos.

Para conocer más sobre cómo se origina el cáncer y por qué las células normales pueden transformarse en cancerosas, puedes consultar nuestro artículo ¿Qué es el cáncer y cómo se origina?.

Pero, ¿cómo funciona exactamente la inmunoterapia?, ¿qué tipos existen?, ¿todos los pacientes con cáncer pueden recibirla?, ¿qué efectos secundarios puede provocar?

A continuación explicamos los aspectos más importantes.

¿Qué es la inmunoterapia contra el cáncer?

La inmunoterapia es un tratamiento que utiliza sustancias producidas por el organismo o desarrolladas en laboratorio para estimular, modificar o dirigir la respuesta del sistema inmunitario contra el cáncer.

Nuestro sistema inmunitario tiene la función de protegernos frente a infecciones y otras amenazas. Parte de esta función consiste en reconocer células que no deberían estar presentes en el organismo.

Sin embargo, las células cancerosas pueden desarrollar diferentes estrategias para evitar ser destruidas.

Por ejemplo, pueden modificar ciertas proteínas, disminuir su reconocimiento por las defensas o aprovechar mecanismos naturales que funcionan como “frenos” del sistema inmunitario.

La inmunoterapia busca ayudar al sistema inmunitario a actuar con mayor eficacia frente a estas células.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), existen diferentes tipos de inmunoterapia, entre ellos los inhibidores de puntos de control inmunitario, la terapia de transferencia de células T, algunos anticuerpos monoclonales, determinadas vacunas terapéuticas y otros inmunomoduladores.

¿Cómo funciona la inmunoterapia contra el cáncer?

Para entender la inmunoterapia, primero debemos comprender que el sistema inmunitario ya tiene mecanismos naturales para detectar y combatir células anormales.

Entre las células que participan en esta respuesta se encuentran los linfocitos T, capaces de reconocer determinadas características de las células anormales y participar en su destrucción.

El problema es que el cáncer puede desarrollar mecanismos para evitar este ataque.

Una de las estrategias que utilizan algunos tumores está relacionada con los llamados puntos de control inmunitario.

Los puntos de control son mecanismos normales que ayudan a evitar que el sistema inmunitario ataque de manera excesiva a las células sanas.

Sin embargo, algunos tumores pueden aprovechar estos mecanismos para evitar ser atacados.

Los inhibidores de puntos de control inmunitario bloquean determinadas señales que funcionan como “frenos”, permitiendo que las células T respondan con mayor intensidad contra las células cancerosas. Entre las proteínas involucradas se encuentran PD-1, PD-L1 y CTLA-4.

Por eso, una forma sencilla de entender la inmunoterapia es pensar que algunos tratamientos ayudan a quitar ciertos frenos de la respuesta inmunitaria para que las defensas puedan atacar al cáncer.

¿Qué tipos de inmunoterapia existen?

No existe una sola inmunoterapia.

Existen diferentes tratamientos que actúan sobre el sistema inmunitario de distintas maneras. La elección depende del tipo de cáncer, sus características y la situación particular de cada paciente.

1. Inhibidores de puntos de control inmunitario

Son algunos de los medicamentos de inmunoterapia más conocidos.

Estos tratamientos bloquean determinadas proteínas que pueden impedir que las células T ataquen eficazmente a las células cancerosas.

Entre las dianas más conocidas se encuentran:

  • PD-1.

  • PD-L1.

  • CTLA-4.

El bloqueo de estas señales puede permitir que las células del sistema inmunitario vuelvan a responder contra el tumor.

Los inhibidores de puntos de control se utilizan en determinados pacientes con diferentes tipos de cáncer, entre ellos algunos casos de cáncer de pulmón, melanoma, cáncer renal, cáncer de vejiga, cáncer de hígado, cáncer de estómago, cáncer de mama y otros tumores.

Por eso, la inmunoterapia no se prescribe únicamente por el nombre del cáncer: también es necesario analizar sus características.

2. Terapia de transferencia de células T

Este tipo de tratamiento utiliza células del propio sistema inmunitario del paciente.

En determinados tratamientos, se obtienen células inmunitarias, se seleccionan o modifican en laboratorio y se multiplican para posteriormente devolverlas al organismo mediante una infusión.

Dentro de este grupo se encuentran las terapias con linfocitos infiltrantes de tumores (TIL) y la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T).

En la terapia CAR-T, las células T se modifican para producir un receptor que les permita reconocer determinadas proteínas presentes en las células cancerosas.

Este tipo de tratamiento tiene indicaciones muy específicas y requiere centros especializados.

3. Anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos monoclonales son proteínas creadas en laboratorio para reconocer objetivos específicos.

Algunos pueden ayudar al sistema inmunitario a identificar y destruir células cancerosas.

Otros anticuerpos monoclonales funcionan de diferentes maneras y forman parte de tratamientos dirigidos contra determinadas características del cáncer.

Por ello, aunque algunos anticuerpos monoclonales se consideran inmunoterapias, no todos funcionan exactamente de la misma manera.

4. Inmunomoduladores

Los inmunomoduladores son sustancias que modifican o estimulan determinadas respuestas del sistema inmunitario.

Algunos se utilizan en determinados tipos de cáncer y otros tienen aplicaciones muy específicas.

Un ejemplo es el BCG, que puede administrarse directamente en la vejiga para estimular una respuesta inmunitaria contra las células del cáncer de vejiga.

5. Vacunas terapéuticas contra el cáncer

También existen vacunas diseñadas para tratar determinados tipos de cáncer.

Es importante diferenciarlas de las vacunas utilizadas para prevenir infecciones.

Las vacunas terapéuticas contra el cáncer se utilizan en personas que ya tienen la enfermedad y buscan ayudar al sistema inmunitario a reconocer determinadas características de las células cancerosas.

¿Quién puede recibir inmunoterapia?

Esta es probablemente una de las preguntas más importantes.

No todas las personas con cáncer son candidatas a recibir inmunoterapia.

La decisión depende de múltiples factores.

El oncólogo puede considerar:

  • El tipo de cáncer.

  • El subtipo de tumor.

  • La etapa de la enfermedad.

  • Si existe o no enfermedad metastásica.

  • Las características biológicas del tumor.

  • Los biomarcadores.

  • Tratamientos recibidos anteriormente.

  • El estado general de salud.

  • Otras enfermedades que tenga el paciente.

  • Los posibles beneficios y riesgos del tratamiento.

Por esta razón, no es suficiente preguntar: “¿La inmunoterapia sirve para este tipo de cáncer?”

También es necesario determinar si es apropiada para ese paciente en particular.

¿Qué son los biomarcadores y por qué pueden ser importantes?

Los biomarcadores son características biológicas que pueden proporcionar información sobre un tumor y, en determinados casos, ayudar a orientar la selección del tratamiento.

Algunos tratamientos de inmunoterapia pueden estar indicados cuando el tumor presenta determinadas características.

Dependiendo del cáncer, pueden estudiarse diferentes biomarcadores.

En algunos casos pueden analizarse características relacionadas con proteínas como PD-L1, alteraciones en la reparación del ADN o determinados cambios moleculares.

Las pruebas de biomarcadores pueden ayudar al médico y al paciente a tomar decisiones sobre determinadas opciones de tratamiento. El NCI señala que estas pruebas forman parte de las herramientas utilizadas para orientar la selección de tratamientos contra el cáncer.

Por eso, en determinados pacientes puede ser necesario realizar estudios adicionales sobre el tejido obtenido mediante una biopsia.

Si quieres conocer más sobre este procedimiento, puedes consultar nuestro artículo Biopsia oncológica: qué es y para qué sirve.

¿La inmunoterapia se utiliza solamente en cáncer avanzado?

No necesariamente.

La inmunoterapia puede utilizarse en diferentes momentos del tratamiento dependiendo del tipo de cáncer y de la estrategia terapéutica.

En algunos casos puede administrarse:

  • Antes de una cirugía.

  • Después de una cirugía.

  • En combinación con otros tratamientos.

  • En determinados casos de enfermedad avanzada.

  • En algunos casos de enfermedad metastásica.

  • Como parte de tratamientos específicos según las características del tumor.

La etapa del cáncer es importante, pero no es el único factor que determina si una persona puede recibir inmunoterapia.

Si deseas conocer qué significan las etapas I, II, III y IV, puedes consultar nuestro artículo Etapas del cáncer I, II, III y IV: ¿qué significan?.

¿La inmunoterapia puede combinarse con otros tratamientos?

Sí.

Dependiendo del tipo de cáncer, la inmunoterapia puede utilizarse sola o combinarse con otros tratamientos.

Por ejemplo, puede formar parte de una estrategia que incluya:

  • Cirugía.

  • Quimioterapia.

  • Radioterapia.

  • Terapia dirigida.

  • Otra inmunoterapia.

El objetivo de combinar tratamientos es aprovechar diferentes mecanismos para controlar la enfermedad.

Sin embargo, combinar tratamientos no significa que todos los pacientes deban recibirlos.

El plan debe diseñarse de acuerdo con las características del tumor y las condiciones de cada persona.

En nuestro sitio puedes conocer más sobre la cirugía oncológica como parte del tratamiento contra el cáncer, especialmente cuando la extirpación del tumor forma parte de la estrategia terapéutica.

¿Qué tipos de cáncer pueden tratarse con inmunoterapia?

La inmunoterapia se utiliza en determinados pacientes con diferentes tipos de cáncer.

Entre los tumores en los que existen tratamientos de inmunoterapia aprobados para determinadas situaciones se encuentran:

  • Cáncer de pulmón.

  • Melanoma y otros tipos de cáncer de piel.

  • Cáncer de riñón.

  • Cáncer de vejiga.

  • Algunos tipos de cáncer de mama.

  • Cáncer de hígado.

  • Cáncer de estómago.

  • Algunos cánceres de cabeza y cuello.

  • Cáncer de colon y recto en determinados casos.

  • Algunos cánceres hematológicos.

  • Otros tumores con características moleculares específicas.

Esto no significa que cualquier paciente con estos diagnósticos deba recibir inmunoterapia.

Las indicaciones dependen del tipo exacto de tumor y de sus características.

Puedes conocer más sobre algunos de estos padecimientos en nuestros artículos sobre cáncer de pulmón, cáncer de piel y cáncer de riñón.

¿Cómo se administra la inmunoterapia?

La forma de administrar la inmunoterapia depende del tratamiento específico.

Puede administrarse de diferentes maneras, incluyendo:

  • Por vía intravenosa.

  • Por vía oral.

  • De forma tópica.

  • Directamente en la vejiga en tratamientos específicos.

Algunos medicamentos se administran mediante infusiones intravenosas en una clínica u hospital.

La frecuencia también puede variar.

Dependiendo del tratamiento, puede administrarse cada cierto número de semanas o mediante ciclos de tratamiento y periodos de descanso.

El NCI señala que la duración y frecuencia dependen del tipo de cáncer, el tratamiento utilizado y la respuesta del organismo.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento con inmunoterapia?

No existe una duración única para todos los pacientes.

El tiempo puede depender de:

  • El tipo de cáncer.

  • El medicamento utilizado.

  • La etapa de la enfermedad.

  • La respuesta al tratamiento.

  • Los efectos secundarios.

  • El objetivo del tratamiento.

  • Las condiciones generales del paciente.

Durante el tratamiento, el oncólogo realiza controles periódicos para evaluar la evolución de la enfermedad.

Estos controles pueden incluir exploración física, análisis de sangre y estudios de imagen, dependiendo del caso.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la inmunoterapia?

Como cualquier tratamiento contra el cáncer, la inmunoterapia puede producir efectos secundarios.

Sin embargo, su mecanismo de acción hace que algunos efectos secundarios sean diferentes a los que suelen asociarse con otros tratamientos.

Debido a que la inmunoterapia puede activar el sistema inmunitario, en determinadas circunstancias las defensas pueden atacar tejidos sanos.

Entre los posibles efectos secundarios se encuentran:

  • Cansancio.

  • Alteraciones de la piel.

  • Sarpullido.

  • Náuseas.

  • Vómito.

  • Diarrea.

  • Fiebre.

  • Escalofríos.

  • Dolores musculares o articulares.

  • Alteraciones de la función de la tiroides.

  • Inflamación de determinados órganos.

La American Cancer Society señala que los efectos secundarios pueden variar de una persona a otra y dependen del tipo y dosis de inmunoterapia, del cáncer y del estado general de salud. Algunos pueden ser leves, pero otros pueden ser graves.

Por esta razón, cualquier síntoma nuevo o inusual durante el tratamiento debe comunicarse al equipo médico.

No se recomienda esperar a que un síntoma empeore para comentarlo con el oncólogo.

¿La inmunoterapia puede tener efectos secundarios graves?

Sí.

Aunque muchos efectos secundarios pueden controlarse adecuadamente cuando se identifican a tiempo, algunos pueden ser importantes porque afectan órganos sanos.

Por ejemplo, puede presentarse inflamación en órganos como:

  • Pulmones.

  • Intestino.

  • Hígado.

  • Riñones.

  • Tiroides u otras glándulas.

  • Corazón.

  • Sistema nervioso.

La gravedad y frecuencia dependen del medicamento y de las características del paciente.

Por ello, la vigilancia médica es una parte fundamental del tratamiento.

¿La inmunoterapia funciona en todos los pacientes?

No.

Este punto es fundamental para evitar falsas expectativas.

La inmunoterapia puede producir respuestas importantes y duraderas en algunos pacientes, pero no todos los tumores responden de la misma manera.

Incluso entre personas con el mismo tipo de cáncer pueden existir diferencias importantes.

Algunos pacientes pueden responder favorablemente, mientras que otros pueden presentar una respuesta limitada o no responder al tratamiento.

Además, en algunos casos el cáncer puede desarrollar resistencia después de haber respondido inicialmente.

Actualmente, una de las áreas importantes de investigación en oncología consiste precisamente en comprender mejor por qué algunos pacientes responden a la inmunoterapia y otros no.

Por eso, la inmunoterapia debe considerarse como una herramienta dentro del tratamiento oncológico, y no como una cura universal contra el cáncer.

¿Qué estudios se realizan antes de indicar inmunoterapia?

Antes de recomendar un tratamiento, el oncólogo necesita conocer las características de la enfermedad.

Dependiendo del caso, pueden solicitarse:

  • Análisis de sangre.

  • Estudios de imagen.

  • Biopsia.

  • Estudios de patología.

  • Pruebas de biomarcadores.

  • Estudios moleculares.

  • Evaluación del estado general de salud.

Estos estudios permiten reunir información para determinar cuáles son las alternativas terapéuticas disponibles.

Por eso, la valoración de un especialista es fundamental antes de iniciar cualquier tratamiento.

Si recientemente recibiste un diagnóstico de cáncer, también puedes conocer qué sucede durante una primera consulta oncológica y qué información suele ser importante llevar a la valoración.

¿Qué pasa si la inmunoterapia deja de funcionar?

En algunos pacientes, el cáncer puede dejar de responder al tratamiento.

Cuando esto ocurre, el equipo de oncología debe reevaluar la situación y determinar cuáles son las alternativas disponibles.

Dependiendo del caso, puede considerarse:

  • Cambiar el tratamiento.

  • Utilizar otro medicamento.

  • Combinar diferentes tratamientos.

  • Recurrir a quimioterapia.

  • Utilizar terapia dirigida.

  • Considerar cirugía.

  • Utilizar radioterapia.

  • Evaluar la participación en un estudio clínico.

  • Enfocar el tratamiento en el control de síntomas y la calidad de vida.

La decisión depende de la situación particular de cada paciente.

Inmunoterapia y medicina personalizada

Uno de los cambios importantes de la oncología moderna es que el tratamiento cada vez se basa más en las características específicas de cada tumor.

Esto significa que actualmente no solamente importa saber qué tipo de cáncer tiene una persona, sino también conocer determinadas características biológicas y moleculares del tumor.

La información obtenida mediante biopsias, estudios de patología y determinadas pruebas moleculares puede ayudar al oncólogo a seleccionar entre diferentes alternativas.

Por eso, dos pacientes con el mismo diagnóstico general pueden recibir tratamientos diferentes.

La medicina personalizada busca precisamente adaptar el tratamiento a las características de cada enfermedad y de cada paciente.

Preguntas frecuentes sobre la inmunoterapia contra el cáncer

¿La inmunoterapia es lo mismo que la quimioterapia?

No.

Son tratamientos diferentes y funcionan de manera distinta.

La quimioterapia utiliza medicamentos que afectan principalmente a células que se dividen rápidamente, mientras que la inmunoterapia busca estimular, modificar o dirigir la respuesta del sistema inmunitario contra el cáncer.

En determinados tipos de cáncer pueden utilizarse ambas como parte del mismo tratamiento.

¿Recibir inmunoterapia significa que el cáncer está en etapa avanzada?

No necesariamente.

La inmunoterapia puede utilizarse en determinados pacientes con enfermedad avanzada, pero también puede formar parte del tratamiento de algunos cánceres en etapas más tempranas.

La indicación depende del tipo de tumor y de sus características.

¿Todas las personas con cáncer pueden recibir inmunoterapia?

No.

La decisión depende del diagnóstico, la etapa, las características del tumor, los biomarcadores, los tratamientos previos y el estado general del paciente.

¿La inmunoterapia cura el cáncer?

La inmunoterapia puede producir respuestas importantes y duraderas en determinados pacientes, pero no funciona igual en todos los casos.

Por eso no debe considerarse una cura universal contra el cáncer.

¿Cuánto tiempo dura la inmunoterapia?

Depende del tratamiento y de la situación de cada paciente.

Puede administrarse durante diferentes periodos y mediante distintos esquemas.

¿La inmunoterapia tiene efectos secundarios?

Sí.

Puede provocar efectos secundarios, algunos leves y otros potencialmente graves.

Es importante informar al equipo médico sobre cualquier síntoma nuevo durante el tratamiento.

¿Es necesario realizar una biopsia antes de recibir inmunoterapia?

En muchos casos se necesita conocer las características del tumor mediante una biopsia y estudios de patología. Además, dependiendo del tipo de cáncer, pueden requerirse pruebas adicionales para identificar determinadas características o biomarcadores.

Conclusión

La inmunoterapia contra el cáncer representa una herramienta importante dentro de la oncología moderna.

Su objetivo es ayudar al sistema inmunitario a reconocer y combatir las células cancerosas mediante diferentes mecanismos.

Existen varios tipos de inmunoterapia, desde los inhibidores de puntos de control inmunitario hasta terapias celulares y otros tratamientos especializados.

Sin embargo, no todas las personas con cáncer son candidatas a inmunoterapia.

La decisión depende del tipo de cáncer, su etapa, las características del tumor, determinados biomarcadores, los tratamientos anteriores y el estado general del paciente.

Por eso, antes de iniciar cualquier tratamiento es fundamental contar con una valoración oncológica individualizada.

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Cada caso de cáncer es diferente y requiere una evaluación individual.

Una consulta con un cirujano oncólogo permite revisar el diagnóstico, los estudios realizados y las alternativas de tratamiento disponibles de acuerdo con las características de cada paciente.

Dr. Francisco Espinosa Zúñiga
Cirujano Oncólogo

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Aviso importante: Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica, un diagnóstico profesional ni la indicación de un tratamiento personalizado.